El pregonero, un valor al alza

Escrito por Ángel Juárez Almendros

Activista social, ecologista, escritor y poeta.

12 de septiembre de 2019

El pregonero, un valor al alza

Un programa de las fiestas de cualquier barrio de Tarragona nos muestra la curiosa evolución que ha tenido la figura del pregonero. Antiguamente, solían ser políticos que daban su pregón y allí acababa su pena y su gloria. Muchos vecinos ni siquiera sabían quién era el pregonero. Su función era dar paso a las fiestas y ya. Una figura casi de trámite que aparecía- si lo hacía- como de paso en el programa. Los  créditos y ya.

Sin embargo, hoy esta figura ha cobrado una especial relevancia y en el programa, se le dedica una página entera como si fuera una autoridad más. Tampoco son ya políticos, sino personas del propio barrio o del tejido asociativo y sí que son conocidas por los vecinos, gracias a la labor que hacen. Son pregoneros mucho más implicados porque saben de lo que hablan y conectan con el barrio porque o forman parte de él o se hacen querer. Son, por tanto, pregoneros más aplaudidos porque, sobre todo, tienen algo que decir.

En esta época nuestra en que lo digital ya se ha mezclado con lo analógico, también vemos como en cada pregón, las redes sociales se inundan con la ¿humilde? figura del  pregonero. Ahora bien, también vemos un fenómeno curioso, el de las formaciones políticas que lo sienten más o menos suyo. A veces, porque efectivamente es militante o simpatizante, otras, porque a algunos, les gustaría que lo fuera; otras porque simplemente hay afinidades personales.  Ahora parece que los partidos compitan entre ellos a ver quién suma más pregones en la órbita de su formación.

Cuando les toca este honor, cierran filas en primera línea de claca. Así, solo se ve gente de un partido determinado, pero escasamente del resto. Si el pregonero es de la esfera X, todos son X y se ve alguna Y, alguna Z suelta….pero si es de Y, todos son Y. Al menos, lo que vemos últimamente.

En cualquier caso, ser pregonero de las fiestas es todo un honor y es una alegría que se distinga a personas anónimas fuera de ese día que batallan a favor de su barrio y de su ciudad. Creo que hay que reivindicar la labor callada, esforzada y más que valiosa de estos líderes sociales que, pasito a pasito, ayudan a transformar la sociedad.  También de empresarios, deportistas o ciudadanos que miran por su barrio.

Tristemente, algunos de estos impagables vecinos ya han fallecido y tampoco llega el reconocimiento prometido en forma de dedicarle alguna calle de la ciudad y perpetuar así su recuerdo y buen hacer. Es el caso de  Jaime Artero, uno de los fundadores de la Coordinadora d’Entitats de Tarragona, organismo del que fue vicepresidente varios años y al que aportó dedicación y compromiso o al dirigente vecinal Domingo Bahíllo, en la ciudad vecina de Reus. Desde aquí, vuelvo a pedir que no se retrase lo que muchos han prometido, pero que no vemos que, de momento, se cumpla.

Tarragona ya respira Santa Tecla y el célebre  Eduard Boada pregonará las fiestas desde el balcón consistorial, aunque confío que el año que viene, ya sea a pie de plaza. También hemos visto la supresión del carro de las autoridades por Sant Magí y aplaudo estos pasos de acercamiento. Uno bien dado sería extenderlo también a la agenda del equipo de Gobierno y que pusiera a los líderes sociales y vecinales antes que a los poderes fácticos de esta ciudad.

Ángel Juárez Almendros
Presidente
Mare Terra Fundació Mediterrània
Coordinadora d'Entitats de Tarragona
Red Internacional de Escritores por la Tierra